La Puerta del Perdon


La Puerta del Perdón. Romanos 5:1,2

FE EN AQUÉL QUE JUSTIFICA AL IMPIO Romanos 4:5

 

La Puerta del Perdón, Fe: único acceso a la gracia.

1 Justificados,  pues,  por la fe,  tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; 2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes,  y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Romanos 5:1, 2

 

Hemos visto que las obras no salvan a los pecadores, mucha gente piensa que por asistir, cantar, diezmar, ofrendar, son salvos, es decir perdonados de sus pecados; otro son mas “doctrinales” y dicen que la gente tiene que bautizarse para alcanzar el perdón, otros personas pueden pensar que teniendo una vida buena con la gente, haciendo buenas obras de caridad, lograra también este perdón; incluso que este en un arrepentimiento puede errar y pensar que por arrepentirse tendrá acceso a esta gracia que es el perdón de los pecados. Ciertamente el arrepentimiento es requerido por Jesús en su predicación del evangelio, pero no el arrepentimiento te da el perdón de pecados, no hay otra manera que no sea la Fe lo que justifique al hombre, no hay buena obra, no hay otro dogma, no hay restitución, ni existe otra cosa que te de acceso a la gracia y a tener paz con Dios, sino es por la Fe en Jesucristo. Efesios 2:5, 8, 9

 

La Realidad de Muchos, ¿Es el evangelio ineficaz?:

Porque no me avergüenzo del evangelio,  porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree… Romanos 1:16

 

Muchas veces la gente se atora en el arrepentimiento, ya sabe lo que tiene que hacer y no lo hace, o parecen saber pero realmente no saben, debido que en sus corazón no han creído en el evangelio; creer en el Evangelio no es lo mismo que tener un conocimiento del evangelio, muchos de aquí saben del evangelio, pero no creen en el evangelio. El que cree en el evangelio es porque éste es salvo, entonces si tu no eres salvo es porque no has creído, pero a lo mejor alguno se dirá: “pero yo si creo en el evangelio”, entonces yo preguntaría ¿entonces es Jesucristo el que no esta respondiendo? ¿Jesús no tiene suficiente poder para salvarte a ti? HARIAMOS DE DIOS UN MENTIROSO SI DECIMOS CREER EN EL EVANGELIO pero no hay testimonio en nuestra vidas del perdón de Dios, cuando no sabemos que hacer por obtener el perdón, cuando uno se esta ahogando en su mente con cosas como: “que es lo que sigue, o como le hago para salvarme”. No amigo(a), realmente tu no has creído el evangelio de Cristo, el que cree en el evangelio de Jesús es porque ha conocido el perdón de los pecados.

Dice la Palabra de Dios, que este evangelio es poder de Dios pero para todo aquel que cree, ¿Cómo puedes decir que crees y no se ve el poder de Dios en tu vida? ¿Cómo si el evangelio es pontencia de Dios para salvar a los pecadores, tu no has conocido el perdón? ¡Es imposible! Es imposible que algo tan grande y poderoso no afecte tu vida. La verdad es que no has creído y usted no ha obedecido el mandamiento de Jesús de “arrepentíos,  y creed en el evangelio.” Marcos 1:15  y a esto se le llama incredulidad y usted se tiene que arrepentir de ello.

 

La Incredulidad, El gran obstáculo

Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad. Hebreos 3:19

 

Entonces lo que tu tienes que hacer es arrepentirte por engañarte a ti mismo, por repetir esa mentira en tu corazón: “ya se que Jesús murió por mi, yo creo, pero ¿Qué hago? ¿Quién me ayuda? ¿Qué me falta?” ¡No! Realmente tú no crees, realmente tu no has obedecido, y por consiguiente no estas arrepentido del todo, no te has arrepentido de tu incredulidad.

Eh hebreos podemos ver como se hace una advertencia sobre la incredulidad, y el peligro que esta representa.

 

12  Mirad,  hermanos,  que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; 13 antes exhortaos los unos a los otros cada día,  entre tanto que se dice:  Hoy;  para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. 15  entre tanto que se dice:  Si oyereis hoy su voz,  No endurezcáis vuestros corazones,  como en la provocación.16  ¿Quiénes fueron los que,  habiendo oído,  le provocaron?  ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? 17  ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años?  ¿No fue con los que pecaron,  cuyos cuerpos cayeron en el desierto? 18  ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo,  sino a aquellos que desobedecieron? 19  Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad. Hebreos 3:12, 13 ,15-18

 

Podemos llegar a la conclusión que un corazón incrédulo es un corazón malo, que puede producir un engaño tal en su corazón, que se endurece, escuchará Palabra de Dios y no creerá, predicación tras predicación, y no creerá, llegara al tal punto que su corazón se hace anti predicaciones, porque no acompaña su oir con fe, y caerá en el engaño de su pecado, estas personas viven un desierto espiritual y morirán en el si no se arrepienten de su incredulidad, podrá ver a los del alrededor como gente bebiendo siempre el agua viva, y se preguntará “¿Por qué yo no tengo eso?” la respuesta es, su vida es un desierto, sabe que le falta algo, sabe que no tiene lo que otros tienen, y con esto provocaran a Dios, porque cada verdad que te muestra espera que le creas ¿Y no lo crees?, otra verdad, ¿y no le crees? ¡Te muestra al Hijo muerto por ti! ¿y no le crees? Por eso el Señor dice justamente y lo jura en su ira: “No entraran en mi reposo” porque has provocado, has estado tentando a Dios por no creer. Como dice la palabra:

 

8 No endurezcáis vuestros corazones,  Como en la provocación,  en el día de la tentación en el desierto,9  Donde me tentaron vuestros padres;  me probaron,  Y vieron mis obras cuarenta años. 10  A causa de lo cual me disgusté contra esa generación,

 Y dije:  Siempre andan vagando en su corazón,  Y no han conocido mis caminos. 11  Por tanto,  juré en mi ira:  No entrarán en mi reposo. Hebreos 3:8-11

 

La incredulidad es un gran obstáculo, es lo opuesto a la fe, la Fe real te guía a Cristo y al perdón, y la incredulidad al endurecimiento y al infierno, Empieza a creer en la palabra de Dios, si no crees y te estas dando cuenta, pidele perdón a Dios y ruégale fe. Porque las muchas predicaciones no aprovechan si estas no se mesclan (Original griego – Sunkeranummi=Mesclar, preparar, unir, acompañar, mesclar con) con fe.

 

Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos;  pero no les aprovechó el oír la palabra,  por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. Hebreos 4:2

 

En cuanto a la incredulidad pomos decir que la gente nunca entrara en el reposo de Dios, por no creer en su Palabra, nunca encontraran el perdón de pecados, nunca encontraran la paz y el reposo de sus almas, sino empiezan a creer y a acompañar de fe lo que se escuche de Dios.

 

Creer es obedecer, y se cree oyendo la palabra de Dios.

16  Mas no todos obedecieron al evangelio;  pues Isaías dice:  Señor,  ¿quién ha creído a nuestro anuncio? 17  Así que la fe es por el oír,  y el oír,  por la palabra de Dios.

 Romanos 10:16-17

 

Obedecer el evangelio es arrepentirse y creer, no puede haber fe sin un verdadero arrepentimiento; y un arrepentimiento sin creer no es obediencia al evangelio, (no existe la media obediencia, o obedeces o no obedeces)  hay que creer al anuncio del evangelio. ¿Quién ha creído? Pregunta el profeta, pregunta Dios también por medio de él. Dios te pregunta a ti ¿Has creído a mi evangelio? Tú sabes la respuesta. Si creyeras al evangelio como la biblia te dice, si tuviera esa Fe que demanda el evangelio, serias salvo, pero como tu conciencia y la palabra te testifican que no lo eres (Dios no es mentiroso) es porque no has tenido fe real o la fe correcta en el evangelio.

El texto de romanos dice que por medio de escuchar la palabra de Dios se tendrá fe, y lo que buscamos es que usted entre por la puerta de la fe, que le llevara al perdón de los pecados.

 

Escuchando la palabra para tener FE.

 

La Puerta del Perdón: Jesús es la puerta.

1 Justificados,  pues,  por la fe,  tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; 2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes,  y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Romanos 5:1, 2

 

El texto es claro, por la fe, se tiene paz para con Dios, a travez de Jesus, que también te da acceso siempre por la fe a ESTA GRACIA, ¿Cuál gracia? La de estar justificado y en paz con Dios.

Estar en paz con Dios y que te sean perdonados todos tus peacdos no es cualquier cosa, hemos dicho que no hay nada que el hombre pueda hacer para salvarse, que esta perdido para con Dios, y lo que hace Cristo es darte una relación de paz, por medio de Él para con Dios. Jesús es tu acceso a Dios limpio y justificado, lo cual hace que el Padre quite su enojo de sobre de ti, para estar en una relación muy intima contigo. ¡Todo lo contrario del estar enemistado! Por eso la palabra dice:

 

7 Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas,  Y cuyos pecados son cubiertos. 8  Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado. Romanos 4:7-8

 

¿y como se obtiene esa dicha? Entrando por la puerta, que es Jesús, el dijo:

 

Yo soy la puerta;  el que por mí entrare,  será salvo…   Juan 10:9

 

¿Crees tu esto? El problema de muchos es que no ponen su fe en Jesucristo, incluso lo ponen en el arrepentimiento, pero el arrepentimiento no te va a salvar nunca. Por eso puedes sentir que algo te falta ¡y no sabes que!; lo que TE FALTA ES EL PERDON, NO HAS CREIDO EN TU CORAZON LO QUE CRISTO HA HECHO POR TI, NO HAS CRUZADO LA PUERTA.

Puedes pasar años de tu vida escuchando la Palabra, puedes rodear y repasar tu arrepentimiento, pero tu alma sigue vacia y sin paz sino hasta que cruces la puerta de la Fe en Jesucristo.

 

La Puerta del Perdón: Lo que tengo que creer de Jesús.

 

EL propósito de su venida: Dar su vida a cambio (en rescate) de la mía.

como el Hijo del Hombre no vino para ser servido,  sino para servir,  y para dar su vida en rescate por muchos. Mateo 20:28

 

 

Su sangre fue derramada como pago de redención, pagar el precio para luego dejar en libertad (Original griego: apolutrosis- comprar, liberar y despedir, rescate).

6  para alabanza de la gloria de su gracia,  con la cual nos hizo aceptos en el Amado, 7  en quien tenemos redención por su sangre,  el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.

Efesios 1:6-7

 

 

EL PRECIO QUE ESTUVO DISPUESTO A PAGAR POR NUESTRAS ALMAS:

EL CAMINO A LA CRUZ Y LA CRUZ MISMA.

Mas él herido fue por nuestras rebeliones,  molido por nuestros pecados;  el castigo de nuestra paz fue sobre él,  y por su llaga fuimos nosotros curados. Isaías 53:5

 

Mateo 26:63-68

 

63  Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo:  Te conjuro por el Dios viviente,  que nos digas si eres tú el Cristo,  el Hijo de Dios.

64  Jesús le dijo:  Tú lo has dicho;  y además os digo,  que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios,  y viniendo en las nubes del cielo.

65  Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras,  diciendo:  ¡Ha blasfemado!  ¿Qué más necesidad tenemos de testigos?  He aquí,  ahora mismo habéis oído su blasfemia.

66  ¿Qué os parece?  Y respondiendo ellos,  dijeron:  ¡Es reo de muerte!

67  Entonces le escupieron en el rostro,  y le dieron de puñetazos,  y otros le abofeteaban,

68  diciendo:  Profetízanos,  Cristo,  quién es el que te golpeó.

 

Mateo 27

 

1  Venida la mañana,  todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús,  para entregarle a muerte.

2  Y le llevaron atado,  y le entregaron a Poncio Pilato,  el gobernador.

3  Entonces Judas,  el que le había entregado,  viendo que era condenado,  devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos,

4  diciendo:  Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron:  ¿Qué nos importa a nosotros?  ¡Allá tú!

5  Y arrojando las piezas de plata en el templo,  salió,  y fue y se ahorcó.

6  Los principales sacerdotes,  tomando las piezas de plata,  dijeron:  No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas,  porque es precio de sangre.

7  Y después de consultar,  compraron con ellas el campo del alfarero,  para sepultura de los extranjeros.

8  Por lo cual aquel campo se llama hasta el día de hoy:  Campo de sangre.

9  Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías,  cuando dijo:  Y tomaron las treinta piezas de plata,  precio del apreciado,  según precio puesto por los hijos de Israel;

10  y las dieron para el campo del alfarero,  como me ordenó el Señor.

11  Jesús,  pues,  estaba en pie delante del gobernador;  y éste le preguntó,  diciendo:  ¿Eres tú el Rey de los judíos?  Y Jesús le dijo:  Tú lo dices.

12  Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos,  nada respondió.

13  Pilato entonces le dijo:  ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti?

14  Pero Jesús no le respondió ni una palabra;  de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho.

15  Ahora bien,  en el día de la fiesta acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso,  el que quisiesen.

16  Y tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás.

17  Reunidos,  pues,  ellos,  les dijo Pilato:  ¿A quién queréis que os suelte:  a Barrabás,  o a Jesús,  llamado el Cristo?

18  Porque sabía que por envidia le habían entregado.

19  Y estando él sentado en el tribunal,  su mujer le mandó decir:  No tengas nada que ver con ese justo;  porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él.

20  Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud que pidiese a Barrabás,  y que Jesús fuese muerto.

21  Y respondiendo el gobernador,  les dijo:  ¿A cuál de los dos queréis que os suelte?  Y ellos dijeron:  A Barrabás.

22  Pilato les dijo:  ¿Qué,  pues,  haré de Jesús,  llamado el Cristo?  Todos le dijeron:  ¡Sea crucificado!

23  Y el gobernador les dijo:  Pues  ¿qué mal ha hecho?  Pero ellos gritaban aún más,  diciendo:  ¡Sea crucificado!

24  Viendo Pilato que nada adelantaba,  sino que se hacía más alboroto,  tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo,  diciendo:  Inocente soy yo de la sangre de este justo;  allá vosotros.

25  Y respondiendo todo el pueblo,  dijo:  Su sangre sea sobre nosotros,  y sobre nuestros hijos.

26  Entonces les soltó a Barrabás;  y habiendo azotado a Jesús,  le entregó para ser crucificado.

27  Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio,  y reunieron alrededor de él a toda la compañía;

28  y desnudándole,  le echaron encima un manto de escarlata,

29  y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas,  y una caña en su mano derecha;  e hincando la rodilla delante de él,  le escarnecían,  diciendo:  ¡Salve,  Rey de los judíos!

30  Y escupiéndole,  tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza.

31  Después de haberle escarnecido,  le quitaron el manto,  le pusieron sus vestidos,  y le llevaron para crucificarle.

32  Cuando salían,  hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón;  a éste obligaron a que llevase la cruz.

33  Y cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota,  que significa:  Lugar de la Calavera,

34  le dieron a beber vinagre mezclado con hiel;  pero después de haberlo probado,  no quiso beberlo.

35  Cuando le hubieron crucificado,  repartieron entre sí sus vestidos,  echando suertes,  para que se cumpliese lo dicho por el profeta:  Partieron entre sí mis vestidos,  y sobre mi ropa echaron suertes.

36  Y sentados le guardaban allí.

37  Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita:  ESTE ES JESÚS,  EL REY DE LOS JUDÍOS.

38  Entonces crucificaron con él a dos ladrones,  uno a la derecha,  y otro a la izquierda.

39  Y los que pasaban le injuriaban,  meneando la cabeza,

40  y diciendo:  Tú que derribas el templo,  y en tres días lo reedificas,  sálvate a ti mismo;  si eres Hijo de Dios,  desciende de la cruz.

41  De esta manera también los principales sacerdotes,  escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos,  decían:

42  A otros salvó,  a sí mismo no se puede salvar;  si es el Rey de Israel,  descienda ahora de la cruz,  y creeremos en él.

43  Confió en Dios;  líbrele ahora si le quiere;  porque ha dicho:  Soy Hijo de Dios.

44  Lo mismo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él.

45  Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.

46  Cerca de la hora novena,  Jesús clamó a gran voz,  diciendo:  Elí,  Elí,  ¿lama sabactani?  Esto es:  Dios mío,  Dios mío,  ¿por qué me has desamparado?

47  Algunos de los que estaban allí decían,  al oírlo:  A Elías llama éste.

48  Y al instante,  corriendo uno de ellos,  tomó una esponja,  y la empapó de vinagre,  y poniéndola en una caña,  le dio a beber.

49  Pero los otros decían:  Deja,  veamos si viene Elías a librarle.

50  Mas Jesús,  habiendo otra vez clamado a gran voz,  entregó el espíritu.

51  Y he aquí,  el velo del templo se rasgó en dos,  de arriba abajo;  y la tierra tembló,  y las rocas se partieron;

52  y se abrieron los sepulcros,  y muchos cuerpos de santos que habían dormido,  se levantaron;

53  y saliendo de los sepulcros,  después de la resurrección de él,  vinieron a la santa ciudad,  y aparecieron a muchos.

54  El centurión,  y los que estaban con él guardando a Jesús,  visto el terremoto,  y las cosas que habían sido hechas,  temieron en gran manera,  y dijeron:  Verdaderamente éste era Hijo de Dios.

55  Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos,  las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea,  sirviéndole,

56  entre las cuales estaban María Magdalena,  María la madre de Jacobo y de José,  y la madre de los hijos de Zebedeo.

57  Cuando llegó la noche,  vino un hombre rico de Arimatea,  llamado José,  que también había sido discípulo de Jesús.

58  Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo.

59  Y tomando José el cuerpo,  lo envolvió en una sábana limpia,

60  y lo puso en su sepulcro nuevo,  que había labrado en la peña;  y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro,  se fue.

61  Y estaban allí María Magdalena,  y la otra María,  sentadas delante del sepulcro.

 

 

Que aunque siendo aun pecadores, Dios nos muestra (original griego: Sunistemi- te presenta como una persona a otra, recomienda, exalta, alaba) su amor, su recomendación que tiene con nosotros.

6  Porque Cristo,  cuando aún éramos débiles,  a su tiempo murió por los impíos. 7  Ciertamente,  apenas morirá alguno por un justo;  con todo,  pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. 8  Mas Dios muestra su amor para con nosotros,  en que siendo aún pecadores,  Cristo murió por nosotros. Romanos 5:6-8

 

El te da esta gracia, y te dice: “Es gratis, TOMA, YA LO PAGUE, recíbelo, creé”.

siendo justificados gratuitamente por su gracia,  mediante la redención que es en Cristo Jesús Romanos 3:24

 

 

CRUCEMOS LA PUERTA DEL PERDON

1 Justificados,  pues,  por la fe,  tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; 2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes,  y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Romanos 5:1, 2

 

Jesús esta esperando, que crucemos por Él, QUE CREAS EN ÉL, que entiendes que lo que te ha hecho falta es creer de todo corazón lo que Jesús ha hecho por ti.

 

Toda la Gloria sea para Cristo por el gran precio que pago por nosotros.

Filipenses 2:5-11

 

Por: Jorge Polanco B.

25 Enero de 2009

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión y a la casa de Jacob su pecado. Isaías 58:1

A %d blogueros les gusta esto: